Palabras de la Presidenta

Colegas, amigos, comunidad ICHPA.

Quiero agradecer la confianza y respaldo que esta sociedad ha depositado en el equipo que asumirá la dirección de ICHPA durante este período 2025 a 2027, y particularmente en mí al entregarme el rol de la presidencia. Tomar esta función involucra seguir el pulso del momento de actualización institucional en que nos encontramos, que nos exige un importante trabajo de reflexión y mirada hacia nuestra Sociedad, teniendo presente quienes hemos sido, nuestros ideales y principios, y lo que nos convoca a seguir formando parte de ICHPA.

Sobre la idea de presidir, elijo dos sentidos que me resultan pertinentes a partir de dos de sus sinónimos según la real academia española: El primero es dirigir, encaminar, llevar hacia algún lugar, marcar una orientación. El segundo es ejercer, actuar, trabajar, practicar los actos propios de un oficio. Se trata entonces de encaminar el trabajo institucional hacia algún lugar, que será sin duda, el que podamos proyectar juntos desde la comunidad que somos. Como brújula cuento con la intención expresada en el acta de constitución de nuestra Sociedad, con respecto a llevar a cabo una labor “destinada a la promoción, estudio y desarrollo del psicoanálisis en sus distintas expresiones técnicas, teóricas, clínicas y culturales”.

Desde la tradición de ICHPA se me presenta el psicoanálisis como teoría, práctica, oficio, que esta institución ha hecho conversar con el arte, la cultura, la sociedad, etc. Personalmente, como decantado de mis veinticinco años de ejercicio profesional y de vínculo con esta Sociedad, concibo el psicoanálisis como una herramienta de trabajo. Herramienta que cobra su pleno sentido fundamentalmente en el quehacer clínico. Es ahí donde ha nacido hace ya más de un siglo y donde se ha desarrollado, ampliado y diversificado, a partir del trabajo de tantos autores. Cada cual a su manera ha hecho trabajar las ideas iniciales, dejándose guiar por la investigación del inconsciente.

Es en el ejercicio clínico donde adquiere su estatus de ciencia, al decir de Freud, y no de ideología, ni menos de cosmovisión. Ciencia en tanto apertura al conocimiento, apertura y no cierre, de cada una de las preguntas que parcialmente logramos responder. Así seguimos pensando, haciendo trabajar los conceptos para acercarnos a una lectura del material de cada paciente que nos presenta su complejidad propiamente humana. En esa complejidad, cada teoría ilumina un problema –clínico, psicopatológico, técnico; desde cierto punto de vista.

Entonces, como le oí decir tantas veces a mi maestro Jaime Coloma: un psicoanalista tiene que tener un abanico teórico amplio. Por ejemplo, Donald Winnicott nos señala la actitud profesional y la consideración del sentido común. Joyce McDougall nos plantea un alegato por una cierta anormalidad. Janine Chasseguett-Smirgel nos propone hacer trabajar el proyecto freudiano. Ignacio Matte Blanco, nos recuerda sostener la idea de Inconsciente que muchas veces termina siendo reprimida. Y así tantos otros…

Planteo una última idea desde mi doble rol como presidenta de Ichpa y al mismo tiempo como coordinadora del Grupo de Bilógica que desde hace un tiempo sostenemos junto a algunos colegas en esta institución. Me valdré de los términos “creatividad” y “descubrimiento” que Ignacio Matte Blanco utiliza en el texto Creatividad y ortodoxia (1975), para pensar sobre este amplio abanico teórico y la necesidad de sostenerlo, descubriendo sus bases, pero desde una apertura que permita un ejercicio de producción científica creativa.

Pienso que la promoción, estudio y desarrollo del psicoanálisis, propósitos de esta Sociedad, involucran necesariamente algo de creación y algo de descubrimiento. Ambos se ponen en juego en la transmisión de un saber, de un oficio, o en la producción científica. La creación en cuanto a la novedad en la organización de ciertos elementos que se logran transmitir de un modo original. Y el descubrimiento como el traer a la luz cierta comprensión de algo que estaba en la oscuridad. De este modo, en la medida que algo es iluminado de un modo original, permite la producción de ideas nuevas.

En nuestro caso, se trata de descubrir el psicoanálisis en sus diversas aproximaciones y expresiones, al mismo tiempo, iluminar unas ideas con otras ideas, o conceptos provenientes de diversos autores. Pienso que en esa articulación se produce algo del orden de la creación. Este constante descubrir-crear sostiene nuestro quehacer, tanto en el espacio privado de nuestras consultas, como en el espacio público de esta sociedad profesional, que nos abre posibilidades de difusión de nuestro quehacer hacia otros espacios, haciendo circular el pensamiento psicoanalítico, favoreciendo la apertura hacia nuevos desarrollos.

Verónica Ellicker I.
Presidenta Directorio
Sociedad Chilena de Psicoanálisis ICHPA