Martes, Septiembre 26

Palabras de la Presidenta

Eleonora-CasaulaPs. Eleonora Casaula T.

Celebramos hoy la Inauguración del año académico 2015. Es decir un período mas en el transcurrir de esta sociedad. Sin embargo, esta etapa adquiere un sentido particular en tanto implica la incorporación nuevos estudiantes y analistas en formación.

En otras palabras ésta es ocasión de dar la bienvenida a la novedad, a nuevas energías, a nuevas formas de percepción y comprensión de nuestra disciplina. Es una invitación a aprender y compartir conocimientos que enriquezcan nuestros saberes.

Dicho esto, y atendiendo a que no todos saben de esta casa, me pareció oportuno pincelar  o más bien pixelar para ser más moderna un cuadro, desde luego muy personal, acerca de nuestra historia y de nuestros afanes.

Si bien, no formé parte de esta institución desde sus inicios, sino que me incorporé algunos años después, tuve la oportunidad de asistir como acompañante y observadora, dados mis vínculos con los pioneros, a sus primeros pasos y a las vicisitudes que por esa época experimentaba el mundo psicoanalítico.

Hoy, considero a esta casa como mi lugar institucional y en tanto tal he tratado de contribuir desde mis propios intereses a las tareas que sean necesarias para su sostenimiento y progreso en el tiempo.

Como todos saben tenemos 25 años de edad, jóvenes… pero no tanto para tratarse de una institución y mas aún, para tratarse de personas que partieron en esta empresa en sus 30s,  40s, 40s y tantos….

Desde una mirada retrospectiva diría que nacimos a partir de un cisma…. Digo retrospectiva porque en ese momento, año 1989, comenzaba a convulsionarse el ambiente psicoanalítico, tanto al interior de la única institución formadora  de analistas, la Asociación Psicoanalítica Chilena, como en el entorno psi, dadas las altas exigencias para sostener una formación, así como por la escasa oferta de formaciones paralelas. No me referiré a la problemática sociopolítica de la época porque hay quienes hoy pueden estar mas informados que yo, sin embargo quiero decir que si había represión en el país por esos días, el establishment rígido y sometedor al interior de la sociedad había llegado antes, probablemente a fines de los sesenta.

El descontento se manifestaba primariamente ante un modo de ser analista en el que predominaba un solo tipo de discurso y que desconfiaba de que el psicoanálisis pudiera entenderse o practicarse  a través de formas diferentes, desapegadas de tal concepción sin  transformarse en psicoanálisis aplicado, en pérdida de la neutralidad, en desapego al encuadre o en actuación del analista.

Sabemos de las históricas intrigas, desavenencias y antagonismos entre psicoanalistas desde los anales de las Reuniones de los Miércoles y como tal podía entenderse este malestar. No éramos conscientes en ese momento de que lo que se estaba gestando era una separación entre una facción fiel a la técnica y otra fiel a las necesidades del paciente. No se visualizaba como un cisma al interior de una institucionalidad que no se avenía a los cánones de diversidad que iba planteando el cambio sociocultural. Que desconocía la diversidad en la técnica, en los métodos de enseñanza y en las condiciones individuales, sociales y económicas de las personas.

Pues bien… ese cisma nos dividió entre psicoanalistas y psicoterapeutas. Los primeros mucho mejores que los segundos. Los primeros practicantes del oro puro del psicoanálisis. Los segundos hijos de la mezcla, de las aleaciones, mestizos. Éramos en el mejor de los casos “semillero” para las nuevas generaciones de psicoanalistas puros. Esta palabra fue profética: varios emigraron hacia el  oro puro…

Desde los días de Carrera Pinto, sede del Instituto Chileno de Psicoterapia Analítica (fundado como muchos ya saben por Jaime Coloma en colaboración con Rubén Klaber, Catalina Scott y G. De la Parra) se han sucedido enormes cambios. Cambios conquistados desde la discusión, las divergencias, la reflexión, las disputas, la emocionalidad, las rivalidades y también la integración, como ocurre en todo desarrollo democrático. Esta maduración culmina a mi modo de ver en el 2001 con el logro de la definición identitaria actual de Sociedad Chilena de Psicoanálisis-Ichpa. En otras palabras una institución destinada a la difusión del psicoanálisis en diversas formas y principalmente mediante la formación de psicoanalistas capacitados según cánones pedagógicos sustentados sobre la enseñanza de la teoría, el psicoanálisis personal y la supervisión clínica.

Esta consolidación facilitó la adquisición de  nuevas vinculaciones con organismos internacionales como FLAPPSIP e IFPS y un nuevo paso evolutivo materializado en 2004 por la creación del Magister en Psicología Clínica, mención Psicoanálisis. Esta iniciativa conjunta entre la Universidad Adolfo Ibañez y nuestra sociedad concreta un anhelo no siempre satisfecho en el pasado a causa de las exigencias que las instituciones psicoanalíticas requieren a sus posibles seguidores. Debemos este paso a la gestión de varios de nuestros colegas liderados en su inicio por Juan Flores y que hoy día renovamos con el ingreso de nuevos Estudiantes.

A grandes rasgos espero haber proyectado una imagen al menos de la razón de ser de nuestra casa de estudios. Los detalles que irremediablemente se escapan quedan para ser descubiertos e interpretados por Uds. mismos en el trayecto que hoy se inicia

Para terminar quisiera agregar que lo mas meritorio en este proceso histórico ha sido la perseverancia de todos los que nos hemos adscrito a este proyecto de seguir adelante pese a las contingencias que nunca son pocas.

Creo que hoy día contamos con una institución viva, digna y consistente con los valores sociopolíticos de todos sus miembros que tiene mucho que ofrecer para la continuidad del psicoanálisis, y que por sobretodo está siempre dispuesta a progresar y enriquecer el saber acerca de la condición humana.